WASHINGTON.- Al menos cuatro detonaciones se escucharon desde el salón en el hotel Washington Hilton donde se celebraba la cena de corresponsales de la Casa Blanca, a donde asistieron el presidente Donald Trump y la primera dama Melania Trump, así como varios funcionarios de alto nivel.
Yo me encontraba en una mesa cerca de la entrada al salón y escuché las detonaciones que me hicieron correr hacia un lugar seguro, detrás de una columna de concreto, desde ahí pude observar el movimiento de seguridad: agentes del Servicio Secreto caminando sobre las mesas para alcanzar y proteger a altos funcionarios, decenas de personas tiradas al piso, algunas personas corriendo, pero la mayoría escondidas. A lo lejos vi que la mesa principal, donde estaba la pareja presidencial y el vicepresidente J.D. Vance, estaba vacía, fueron las primeras personas en desalojar.
Miedo. Eso fue lo que sentí. Incertidumbre. Coraje y tristeza, por ser testigo de un hecho de este tipo. Apenas me sentí seguro comencé a grabar algunos videos. Para entonces ya había agentes del FBI, de la DEA, de la policía local y otras agencias dentro y fuera del salón. Se sellaron las puertas, se prohibió salir durante varios minutos, solamente se permitió el desalojo de funcionarios de alto nivel.
Pude ver la salida del Secretario de Defensa, Pete Hegseth, quien iba con su esposa; también vi cómo escoltaban al director del FBI, Kash Patel. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, se veía visiblemente afectado cuando era escoltado, espantado, como seguramente la mayoría de quienes estábamos en el lugar. La incertidumbre contribuyó al miedo.
Cuando logré grabar cerca de la mesa principal, documenté el caso: equipo roto, platos, servilletas, vasos y copas en el piso. La gente espantada y en incertidumbre. Logré mirar al subsecretario de Estado Christopher Landau, quien también lucía desencajado por los hechos.
Al volver a mi lugar asignado, mi acompañante –un colega de trabajo quien no me autorizó revelar su nombre– me preguntó qué dónde estaba, que cuando ocurrieron los hechos vio que reaccioné rápidamente para esconderme. “Desapareciste”, me dijo. Comenté que tengo entrenamiento de protocolos de seguridad desde hace muchos años, nunca esperar a saber, primero hallar un lugar seguro

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